viernes, 1 de enero de 2021

Brexit , consecuencias en el Reino Unido

La crisis económica y sanitaria camufla las consecuencias del Brexit en el Reino Unido

Varios camiones, en el puerto de Dover el 31 de diciembre.
Varios camiones, en el puerto de Dover el 31 de diciembre.JUSTIN TALLIS / AFP


Varios camiones, en el puerto de Dover el 31 de diciembre.JUSTIN TALLIS / AFP

Los principales efectos de la salida de la UE comenzarán a notarse a medida que avance el año

En la tarde del miércoles, los periodistas del Reino Unido recibieron un correo electrónico de Downing Street con épica empaquetada. Tres párrafos atribuibles a Boris Johnson en los que el primer ministro británico celebraba la anhelada culminación del Brexit. “El destino de este gran país se encuentra ahora ya firmemente en nuestras manos. Asumimos este deber con motivación, y con el interés de los ciudadanos británicos siempre en nuestro corazón”.

El Gobierno de los euroescépticos que se hizo con las riendas del país a finales de 2019 cuenta con una doble ventaja pírrica. Aunque sea a corto plazo, el mensaje político de “misión cumplida” siempre tiene cierta resonancia, al menos entre los convencidos y entre algunos de los dudosos. Pero, sobre todo, nada oculta mejor una catástrofe que una catástrofe mayor, El Reino Unido abandona 2020 en medio de un panorama sombrío. La nueva cepa del coronavirus ha disparado el número de infectados y de fallecidos. Tres cuartas partes de los ciudadanos se encuentran sometidos a durísimas medidas de restricción y distanciamiento social, y los restaurantes, bares, comercios y lugares de ocio permanecen cerrados.

La gran pesadilla de un Brexit duro, colas interminables de camiones en la frontera entre Dover y Calais, ya se cumplió antes de tiempo. La decisión de Francia de cerrar el Eurotúnel durante 48 horas a mediados de diciembre, para evitar la llegada al continente de la nueva variante del virus, provocó que más de 10.000 transportistas quedaran varados en el lado británico. El caos, paradójicamente, tuvo un efecto homeopático. La imagen más temida por Downing Street llegó antes incluso de que Londres y Bruselas cerraran finalmente un acuerdo el pasado 24 de diciembre.

El tráfico comercial va a disminuir en los primeros días del año debido a las vacaciones. Muchas empresas retrasarán sus envíos a la espera de ver cómo se desarrollan las primeras semanas de la nueva era. Y el propio Gobierno británico ya se ha comprometido a relajar los controles aduaneros al menos durante seis meses, para mantener un tráfico fluido. El nuevo papeleo, sin embargo, supondrá un lastre y un coste extraordinario para el que muchas pequeñas empresas exportadoras no están aún preparadas. La HM Revenue & Customs (la Agencia Tributaria del Reino Unido) ha cifrado en la friolera de casi 8.000 millones de euros el gasto suplementario que supondrá para la industria rellenar declaraciones de aduanas y cumplimentar nuevas exigencias como la demostración del cumplimiento de las reglas de origen de la mercancía.

Se calcula que serán necesarios unos 50.000 agentes de aduana nuevos para tramitar el nuevo caudal, y la mayoría aún no han sido contratados. “Se trata de la mayor imposición de papeleo y burocracia a las empresas en los últimos 50 años”, ha dicho a la BBC William Bain, asesor de Comercio Internacional del British Retail Consortium (Asociación de Comercios Minoristas Británicos). “El momento de máxima tensión no vendrá durante los primeros días o semanas de enero. Será hacia finales de mes, cuando comiencen a emitirse órdenes y se realicen entregas. Comprobaremos entonces si la logística prevista en Kent y en los diferentes puertos funciona”, ha afirmado.

En medio de la mayor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial, con un descenso del PIB del Reino Unido de más de 11 puntos en 2021, la mayoría de ciudadanos contempla el Brexit como un debate superado o como un bache más de un trayecto que se avecina duro y complejo. Y, sin embargo, el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, ya advirtió de que una salida desordenada de la UE provocaría mucho más daño económico, a largo plazo, que la covid-19. Ha habido finalmente acuerdo, pero las nuevas trabas resultarán difíciles de digerir. “Toma mucho más tiempo para que lo que yo llamo el lado real de la economía se adapte a los cambios en la apertura y en el perfil del comercio internacional”, matizaba Bailey.

Los mercados financieros han respirado tranquilos al conocer la noticia de que Londres y Bruselas sellaban finalmente un acuerdo comercial. Y los estrépitos económicos tienen mucho más que ver con las sorpresas y el miedo que con las dificultades a medio y largo plazo. El efecto sobre las personas será también un penoso gota a gota, pero no un cataclismo. Más de cuatro millones de ciudadanos europeos residentes en el Reino Unido han regularizado ya su situación. Han adquirido los llamados Pre-Settlement y Settlement Status, un permiso de residencia que preserva todos los derechos adquiridos como ciudadanos de la UE: sanidad, educación y servicios sociales.

El problema lo tendrán todos aquellos que, a partir de este 1 de enero, quieran viajar a la isla para estudiar o trabajar. Ya no tendrán ventajas respecto a los inmigrantes de otras zonas del mundo. La nueva Ley de Inmigración está basada en un sistema de puntos y méritos profesionales y académicos, en el que las empresas competirán por atraer talento. “Ya hemos acabado con la libertad de movimiento, recuperado el control de nuestras fronteras y atendido las prioridades de nuestros ciudadanos, con un sistema de puntos que reducirá las cifras de inmigración”, proclamaba la ministra británica del Interior, Priti Patel, una de las euroescépticas más furibundas del equipo de Johnson. “Atraeremos de este modo a los mejores y más brillantes de todo el mundo, impulsando nuestra economía y liberando el potencial que tiene este país”, aseguraba Patel.

Es esa una constante del discurso del Brexit. La “liberación del potencial” del Reino Unido. Un ejercicio de voluntarismo que solo la nueva realidad demostrará si era o no cierto. Nadie cuestiona, por ejemplo, la enorme ventaja comparativa que tiene la City de Londres —el centro financiero de la capital— respecto a otras ciudades europeas aspirantes a esa plaza, como París o Fráncfort. Empezando por un entorno en inglés, que ha atraído a muchas empresas del otro lado del Atlántico. Y siguiendo con las comodidades en servicios, escuelas o entretenimiento de una ciudad diseñada para ricos. Londres es, junto a Nueva York o Singapur, centro financiero mundial.

Pero el nuevo acuerdo comercial firmado con la UE ha dejado fuera al sector servicios, que supone el 80% de la economía británica. El Gobierno de Johnson se ha apresurado a recibir con los brazos abiertos a las firmas financieras europeas, y les ha asegurado que podrán seguir operando sin dificultad en su territorio. Bruselas no ha sido tan rápida. Las llamadas “equivalencias”, que permiten a las empresas operar casi en igualdad de condiciones con las del mercado receptor, todavía no se han repartido, y la incertidumbre sigue ahí. Es cierto que no se ha producido el éxodo de un cuarto de millón de trabajadores de la City que pronosticaron los más agoreros. Apenas han sido 10.000. Pero no se ha valorado adecuadamente la cualidad profesional de esos 10.000, y, sobre todo, no se ha podido comprobar aún cuántos de los nuevos negocios escogerán EE UU o Asia antes que Europa ante el nuevo panorama de complicaciones.

El Brexit no llega en forma de cataclismo, pero son muchos los analistas que dicen que llegará en forma de lento alud. Y todavía no ha llegado el momento de calcular, cuando el Reino Unido comience a salir de la actual crisis económica, cuánta de esa recuperación habría sido más rápida y abundante sin el lastre provocado por el abandono de la mayor asociación comercial del mundo.

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martes, 21 de julio de 2020

La UE pacta un salto histórico en su modelo presupuestario


La UE pacta un salto histórico en su modelo presupuestario para frenar la crisis de la covid-19

Por primera vez en su historia, el club se endeudará para financiar un estímulo económico extraordinario con 390.000 millones de euros en subvenciones y 360.000 millones en créditos. España recibirá 140.000 millones, de los cuales 72.700 serán ayudas a fondo perdido.

BERNARDO DE MIGUEL. LLUÍS PELLICER

 Bruselas - 21 JUL 2020 - 09:25 PET

Acuerdo. La Unión Europea ha pactado a las 5.30 de la madrugada de este martes el mayor salto en su modelo presupuestario desde que hace 30 años estableció el marco financiero plurianual y dobló los recursos destinados a la cohesión. Los 27 socios de la Unión, por unanimidad, han acordado establecer un fondo de reactivación para paliar los daños económicos de la covid-19 dotado con 750.000 millones de euros y un marco financiero para 2021-2027 de más de un billón de euros. Por primera vez en la historia de la UE, las subvenciones se financiarán con emisiones de deuda conjunta, un hito en la evolución presupuestaria de un club que nunca se había adentrado tanto en la senda de una posible unión fiscal.
Deal”, ha anunciado el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, a las cinco y media de la mañana. Un escueto mensaje en inglés en su cuenta de Twitter que remataba cinco días de cumbre europea, una de las más largas de la historia de la UE. El anuncio provocaba una cascada inmediata de declaraciones y reacciones, muchas de ellas poniendo el énfasis en el alcance del acuerdo. “¡Un día histórico para Europa!”, ha proclamado inmediatamente el presidente francés, Emmanuel Macron, uno de los artífices, junto a la canciller alemana, Angela Merkel, del mayor pacto financiero en la historia del club: 1,8 billones en total, incluidos los 750.000 millones de euros del fondo contra la crisis de la pandemia. “No fue fácil, pero al final nos encontramos”, ha afirmado Merkel. A juicio de la canciller, “Europa ha demostrado que es capaz de abrirse camino en una situación tan especial”. 

En foto, Charles Michel, presidente del Consejo, Europeo, este martes. En vídeo, Michel celebra el pacto de reconstrucción de la Unión Europea. FOTO: AP / VÍDEO: EFE
“Es el acuerdo adecuado para Europa en estos momentos”, ha valorado Michel en la rueda de prensa posterior a la última jornada de la cumbre. “Hemos demostrado que la magia del proyecto europeo funciona porque cuando pensamos que es imposible, sale adelante gracias a la cooperación y a la voluntad de trabajar juntos”, ha señalado el presidente del Consejo tras cerrar con éxito una de las negociaciones más complejas de los últimos años y en la que él se jugaba buena parte de la credibilidad de un mandato estrenado hace apenas ocho meses. Junto a él, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, impulsora del proyecto del fondo, ha calificado el acuerdo como “un gran paso adelante”. “Han sido casi 90 horas de negociación, pero ha merecido la pena”, ha añadido Von der Leyen.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha calificado el paquete como “un auténtico plan Marshall”. “La Comisión Europea se endeudará por primera vez en la historia para financiar programas”, ha recordado Sánchez, quien ha añadido que se trata de un hecho “inédito”. Sánchez ha detallado que España recibirá 140.000 millones de euros (el equivalente al 11% del PIB español) en seis años. De esta cantidad, 72.700 millones corresponden a subsidios y el resto a préstamos. “Es un impulso extraordinario”, ha añadido Sánchez, quien ha insistido en que se trata de un “gran acuerdo para Europa y para España”.

El fondo nace tras la fiera resistencia de un pequeño grupo de países, liderado por el primer ministro holandés, Mark Rutte, que durante cuatro días y cuatro noches ha intentado reducir todo lo posible la ambición de las propuestas presupuestarias y someter las ayudas a un derecho de veto que podría inutilizarlas. Aparte del reflejo austero, los Países Bajos y sus aliados –Suecia, Austria y Dinamarca– temían, sobre todo, que se abriese camino a la emisión de deuda para financiar subvenciones. Un precedente que los autodenominados frugales no han logrado evitar.

Las larguísimas negociaciones, no exentas de tensión y roces entre los socios, se han saldado con un pacto que recorta en parte el programa de subvenciones de medio billón de euros propuesto por la Comisión Europea, pero mantiene una potencia de tiro considerable y evita la amenaza de veto de cualquier capital. Y marca un hito en la evolución presupuestaria de la UE que será muy difícil de obviar en el futuro, sobre todo ante crisis de una magnitud como la de la provocada por la pandemia, con las mayores caídas del PIB desde la Segunda Guerra Mundial. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, había advertido de que los socios debían sellar un acuerdo ambicioso y no apresurarse. Al conocer el contenido, ha considerado que “el Consejo Europeo demuestra que, cuando más se necesita, la UE da un paso adelante para ayudar a los ciudadanos de Europa”.
El plan pactado por los 27 destinará 390.000 millones a subsidios y 360.000 millones a préstamos, desembolsables en un 70% entre 2021 y 2022. Bruselas calcula que la suma del fondo, del próximo marco presupuestario (1,074 billones) y de la triple red de seguridad de préstamos para sistemas de regulación de empleo, gasto sanitario y avales a empresas (540.000 millones entre los tres mecanismos), logrará una movilización de recursos equivalentes al 17% de la renta nacional bruta (RNB) de la UE, superior a la acometida por EE UU (15,9%) o China (4,2%) para responder a la pandemia.
Pero más allá de la envergadura financiera de la reacción comunitaria, la gran trascendencia del pacto sobre el fondo estriba en su diseño sin precedentes. Por primera vez en su historia, la Unión Europea se endeudará, y de manera masiva además, para lanzar un plan de subvenciones y créditos destinado a paliar el impacto de la crisis desencadenada por la covid-19 y para mitigar el riesgo de fragmentación económica entre los socios comunitarios. “Es el acuerdo económico más importante desde la creación del euro”, ha valorado el comisario europeo de Economía, Paolo Gentilloni.
Hasta ahora, la Unión nunca había emitido deuda para financiar un programa de transferencias directas desde la caja central hacia los países necesitados, en este caso, por sufrir las consecuencias económicas de la pandemia. Los instrumentos de cohesión, como los fondos estructurales o la política agrícola común, se sufragan con la aportación anual de los Estados y con los ingresos propios de la Unión, como los aranceles. Las ayudas para la pandemia, en cambio, se financiarán con números rojos amortizados de manera conjunta por los Estados durante 30 años.
La fórmula del endeudamiento era un tabú para países como Alemania o Países Bajos. Pero a raíz de la pandemia, la canciller Merkel anunció el 18 de mayo junto al presidente Macron una propuesta para crear un fondo de medio billón de euros en subvenciones para paliar los daños de la covid-19.
El giro de Merkel cogió desprevenidos a propios y extraños, incluido el lado francés, que no se esperaba tamaña concesión. Pero, sobre todo, sorprendió con la guardia baja a Rutte y sus aliados, que confiaban en Berlín para frenar cualquier atisbo de mutualización de la deuda cuando la pandemia abrió el debate sobre los eurobonos y los coronabonos.
La fórmula propuesta por Merkel y Macron, e incorporada a la propuesta de la Comisión, no va tan lejos como los eurobonos, pero acepta que se utilice el presupuesto comunitario, previa ampliación del techo de gasto hasta el 2% de la RNB, para colocar deuda en los mercados e inyectar esos recursos en forma de subvenciones.
La propuesta desarboló a los países frugales, que en apenas unos días intentaron armar un contraataque. Su plan alternativo, sin embargo, se resignaba a aceptar parte del proyecto franco-alemán, incluida la ampliación del techo de gasto del presupuesto comunitario para emitir deuda. Su única petición es que se transfiriera en forma de crédito y no de subvenciones. Han mantenido esa exigencia durante semanas. Pero han claudicado durante la cumbre ante la evidencia de que la inmensa mayoría de los socios apoya la propuesta de la Comisión. El acuerdo de este 21 de julio marca así un hito en la gestión de las cuentas del club, que nunca antes se había aventurado por un camino que apunta, aunque sea en la lejanía, hacia la unión fiscal.
El precio para lograr el pacto ha sido elevado. Y no solo en términos de esfuerzo y recursos humanos, con una cumbre europea que se ha prolongado desde las 10 de la mañana del pasado viernes hasta la madrugada de este martes, sino de valiosas concesiones políticas a unos socios y otros para llegar a la unanimidad.
La factura más tangible ha sido el mantenimiento de los llamados cheques, los descuentos en la contribución al presupuesto comunitario que inauguró el Reino Unido y que la Comisión Europea pretendía extinguir tras el Brexit. El acuerdo los mantiene para cinco de los contribuyentes netos –Alemania, Países Bajos, Suecia, Austria y Dinamarca– e incluso los amplía. La rebaja ascenderá a 52.000 millones de euros durante los próximos siete años. Los cuatro frugales se ahorrarán 27.000 millones, con La Haya apuntándose la mitad, 13.500 millones, y arrancan ese privilegio a pesar de que, según Bruselas, figuran entre los principales beneficiarios del mercado interior.
Cláusula de control
Menos visible, pero mucho más preocupante para muchas fuentes comunitarias, es la renuncia a un control estricto del respeto al Estado de derecho en la gestión de los fondos comunitarios. La iniciativa había sido impulsada desde hace meses por el Gobierno de Angela Merkel, entre otros, como reacción a las sospechas de enriquecimiento a costa del presupuesto de la UE que pesan sobre algunos oligarcas de Europa central vinculados a los políticos en el poder. Pero el mecanismo de vigilancia se ha descafeinado para no provocar el rechazo de socios como la Hungría de Viktor Orbán. Días antes de la cumbre, Alemania, que asumió el 1 de julio la presidencia semestral de la UE, dejaba claro que la prioridad era aprobar los planes de recuperación aunque fuera a costa de sacrificar ciertos objetivos, como el del mecanismo del Estado de derecho.
Otras concesiones, más directamente ligadas al fondo, se han logrado evitar en parte. Rutte, por ejemplo, reclamaba un derecho de veto para la liberación de las ayudas ligadas a la pandemia con el objetivo de frenar el flujo de recursos hacia los países que no acometan la reformas para las que reciban financiación. La propuesta provocó el rechazo casi unánime del resto de los socios, que temían la parálisis del fondo, y de la Comisión Europea, que veía invadidas sus competencias.
El acuerdo final prevé la aprobación de los planes nacionales de reforma por mayoría cualificada, es decir, sin derecho de veto. Y la evaluación para autorizar el desembolso dependerá de la Comisión, previa opinión del Comité Económico y Financiero (donde se sientan técnicos de los ministerios de Economía de los 27). Si uno o más miembros de ese comité planteara objeciones, el expediente podría elevarse al Consejo Europeo (jefes de Estado y de Gobierno) que dispondrá de tres meses para pronunciarse. Sin embargo, en la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo, Rutte se ha congratulado por esa estipulación. “Los 27 países miembros estarán vigilando si lo que estás haciendo se corresponde con lo comprometido”, ha señalado.
La Comisión se da por satisfecha con esa solución porque no establece un veto directo, sino una fórmula para parar el reloj. La decisión final siempre se adoptará por mayoría, sin veto, tras el pronunciamiento de los líderes de la UE. Y si el Consejo no se pronuncia en el plazo previsto, el expediente seguirá su tramitación normal y la última palabra volverá a la Comisión. El mecanismo no genera tanta incertidumbre como el propuesto por Rutte, pero aun así expone los desembolsos a una intervención política por parte del Consejo que, caso de pronunciarse en contra, podría equivaler a un veto político de facto.

UNIÓN EUROPEA, LA CUMBRE DE LAS MASCARILLAS

Cumbre UE.- Los líderes de la UE mantendrán su primera cumbre presencial con mascarillas desde el brote de coronavirusCumbre UE.- Los líderes de la UE mantendrán su primera cumbre presencial con mascarillas desde el brote de coronavirus
Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea mantendrán este viernes y sábado su primera cumbre presencial en Bruselas desde el brote de coronavirus y estará marcada por las medidas de seguridad para evitar contagios, puesto que estarán obligados a llevar mascarilla cuando no sea posible respetar la distancia social, no se permitirá la entrada de la prensa al edificio del Consejo Europeo y estará presente en el edificio un equipo médico por si alguno presenta síntomas.
BRUSELAS, 15 (EUROPA PRESS)
Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea mantendrán este viernes y sábado su primera cumbre presencial en Bruselas desde el brote de coronavirus y estará marcada por las medidas de seguridad para evitar contagios, puesto que estarán obligados a llevar mascarilla cuando no sea posible respetar la distancia social, no se permitirá la entrada de la prensa al edificio del Consejo Europeo y estará presente en el edificio un equipo médico por si alguno presenta síntomas.
Los Veintisiete intentarán alcanzar un acuerdo sobre el presupuesto de la UE a largo plazo y el fondo de recuperación económica aunque las discrepancias entre las capitales siguen existiendo y no es descartable que sea necesaria una nueva cumbre los días siguientes para desbloquear la situación.
Pedro Sánchez, sin mascarilla, rodeado de líderes europeos que sí la llevan (Foto: AFP)
Pero la urgencia provocada por la pandemia ha forzado a convocar esta reunión de manera presencial, con el objetivo de incentivar el debate entre los jefes de Estado y acercar así la posibilidad de un acuerdo. No obstante, la cita estará marcada por las medidas de seguridad.
Según han explicado fuentes comunitarias, se intentará respetar la distancia social en todo momento y habrá un sistema de circulación y renovación del aire. Los líderes de la UE deberán llevar mascarilla al entrar al edificio y siempre que no sea posible respetar el metro y medio de distancia entre ellos dentro del mismo.
Los primeros ministros y presidentes del Gobierno de los Veintisiete podrán hacer declaraciones a un equipo audiovisual formado por cuatro fotógrafos y un operador de cámara, pero no habrá preguntas de ningún periodista, que además no podrán acudir al edificio del Consejo para cubrir la reunión, como es el caso habitualmente.
El resto del personal que sí estará presente en el edificio como equipos audiovisuales, agentes de seguridad o asistentes, tendrá que llevar la mascarilla puesta en todo momento.
La cumbre tendrá lugar en la sala más grande del edificio Europa, ubicada en la quinta planta, con un tamaño de 850 metros cuadrados y con capacidad para 330 personas en circunstancias normales. Los participantes tendrán que subir en ascensor en grupos de dos personas como máximo.
También se han habilitado otras salas grandes de los dos edificios del Consejo para que los líderes puedan mantener contactos bilaterales o a más bandas. Dependiendo de cuántos jefes de Estado participen en estas conversaciones se les asignará una u otra habitación.
Si alguna de las personas que participen en las negociaciones presenta síntomas de la Covid-19 tendrá que acudir en primer lugar al equipo médico que estará presente en el edificio durante toda la cumbre. Sin embargo, no podrá permanecer en el mismo ninguna persona que pueda haber enfermado por esta enfermedad.
En el caso de que alguno de los líderes tenga que abandonar la reunión no podría sustituirle nadie de su equipo y tendría que cedería su voto a otro primer ministro o presidente de un Estado miembro.

domingo, 3 de mayo de 2020

Streaming/Webex: Taller de Redatam "Uso y procesamiento de datos censales para la generación de indicadores de seguimiento de la Agenda 2030 y de los ODS"

Redatam 7-ODS
https://www.cepal.org/es/cursos/streamingwebex-taller-redatam-uso-procesamiento-datos-censales-la-generacion-indicadores-0

lunes, 16 de marzo de 2020

BID: Integración de países en Alianza del Pacífico favorece Innovación

Innovar es clave para el desarrollo, sostiene Adrián Magendzo

Emprendedor. Foto: ANDINA/Eddy Ramos 
Emprendedor. Foto: ANDINA/Eddy Ramos

La integración de los países en la Alianza del Pacífico favorece la innovación, destacó hoy el especialista senior del sector de Ciencia y Tecnología del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Adrián Magendzo.

Perú, Colombia, México y Chile son los países miembros de la Alianza del Pacífico (AP).

“Países como Chile o Perú que tienen mercados pequeños o se integran, o se integran, pues no hay otra. No hay innovación si no somos capaces de integrarnos”, señaló.

La innovación presenta el problema de que las inversiones iniciales son demasiado altas y si en el estudio no existe la capacidad de retribuir esas inversiones, vía mercados relevantes, lo que sucede es que la innovación no acontece, agregó.

A continuación, es relevante abordar el tema del tamaño, pues por ejemplo, el Perú es del tamaño de la economía del estado de Nevada en Estados Unidos (EE.UU.) y la de México se asemeja a la de Nueva York.

“Si nos paramos desde esta economía que es la AP como si fuera una región completa, tenemos el chance de hacer mejor la innovación”, dijo. 

También mencionó la posibilidad de movilizar recursos entre los países (miembros de la AP) como talentos, capital financiero, entre otros. 

Más valor

En otro momento, refirió que el valor de las empresas aumenta al ser parte de la AP, pues tienen detrás un mercado grande. 

“Es distinto decir soy una empresa del Perú, cuyo mercado es chico que decir soy una empresa de la AP”, comentó. 
“La innovación es clave para el desarrollo”, puntualizó finalmente en el evento Diálogo público – privado “Innovación, principal instrumento para la generación de productividad y competitividad en las pymes (pequeñas y medianas empresas)”.

martes, 29 de octubre de 2019

XV SIMPOSIO INTERNACIONAL DE ESTUDIANTES DE HISTORIA, AREQUIPA 2019

Por décima quinta vez la Escuela Profesional de Historia de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) organiza, convoca y da continuidad al Simposio Internacional de Estudiantes de Historia (SIEH) que en la presente edición honra la memoria de Edmundo Corrales Valdivia, estimado maestro de numerosas promociones estudiantiles.
El SIEH 2019, tendrá lugar en Arequipa del 29 al 31 de octubre de 2019, en instalaciones de la Facultad de Ciencias Histórico Sociales de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, congregará a la comunidad de historiadores en simposios, mesas redondas y conferencias magistrales.

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domingo, 14 de enero de 2018

Cantautores Católicos Peruanos, bienvenida al Papa Francisco



Cantautores Católicos Peruanos se unen en un canto de bienvenida al Papa Francisco, por su próxima visita al Perú
Tomado de:
https://www.facebook.com/Playnow.es/videos/1749415925365046/?hc_location=ufi

https://www.facebook.com/Playnow.es/videos/vb.1746111789028793/1749415925365046/?type=2&theater